{ Dicen que cada molécula de nuestro cuerpo perteneció alguna vez a una estrella. Quizá no me esté yendo. Quizá este volviendo a casa. }

Gattaca.

Aunque esta vez si no respiro es por no ahogarme



27.2.12

Víktor jamás se enamoró de Zoé

-Hey, ¿qué tal te va, cazador de almas? ¿Te apetece una copa?

Con esas dos frases me destruyó en segundos.
Con esas palabras se desató lo que más tarde sería mi Holocausto personalizado. Aquello que podría llegar a acabar conmigo.
La verdad es que no tengo una buena excusa a la que recurrir para dar explicación a lo ocurrido, a por qué la seguí hasta las entrañas del antro del que yo mismo acababa de salir, ni a por qué me senté con ella en la barra a terminarme la botella de vodka que el camarero me había guardado tras la visita de aquella noche.

No puedo decir que fui yo el que la metió allí, no soy esa clase de hombre. Nunca he sido ni un héroe ni alguien muy magnético, así que mucho menos alguien al cual seguirías hasta el fin del mundo y más allá. Ese no es mi estilo. Y se me dan bien las amenazas, pero lo cierto es que lo que me apetecía de verdad era salir corriendo, que lo hice, para luego verme arrastrado, pero lo hice, por lo que una amenaza no era aplicable a esa situación y, por lo tanto, no cubría bien esa mentira.

Tampoco fue un momento de novela romántica en el que su sola imagen me atase a ella de por vida. Ni yo era tan ingenuo (o sí, vete tú a saber) ni ella tan impresionante.
Esa bonita, de acuerdo, con aspecto frágil y una mirada pícara, pero nada más allá. No cortaba la respiración. Al menos, no estando callada.

Creo que la mejor explicación que encuentro, la única excusa que me obligo a creer es esa tan sutil de la que al principio no me di cuenta:

Era mía.

Así de simple. Una Roxette Adrenalina que afirmaba llamarse Zoé y haber salido de la urbe parisina.
Y si no era ella, bien merezco que me cuelguen. Era mi personaje, mi creación. Con todas sus virtudes y, lo que era peor, todos sus defectos. Y sus problemas. Y sus contras. Y sus desastres.

Por eso me fui con ella. Por eso mismo me abandoné a aquel imposible ignorando por completo la sensatez de la que presumía y que era lo poco bueno que me había dado mi trabajo. Por eso también, no fui consciente de lo que supondría y acabé tirado detrás del Angelika's con un poco más de alcohol en el cuerpo y un pedazo menos de corazón.

4.1.12

Creaciones defectuosas

           · I ·


Porque ¿qué harías si te encontrases cara a cara con Roxette Adrenalina? ¿Con el fantasma que tú mismo has creado? ¿Correr?
Pues más o menos eso fue lo que hice yo. Con un sorprendente estilo, eso sí. No me lo esperaba ni yo mismo.
Sé que fue una reacción un tanto infantil, pero no os podéis ni imaginar lo que pasó por mi cabeza en ese momento.
Si el ser humano crea monstruos, ¿qué será lo que cree un monstruo? Pensadlo, pensadlo bien.
No es que me desprecie como persona pero, seamos claros, mi trabajo es quitarle la vida a la gente, por lo que un ángel salvador seguro que no soy.
Si lo queréis más poéticamente, os diré que soy un cazador de almas. Más bien un ladrón, diría yo. O al menos eso due lo primero que me dijo ella cuando me vio.
En ese momento me maldije doblemente por el carácter que le había puesto. Tan directa y despreocupada, tan especial que volaba por encima de la vida rozándonos las cabezas. Porque cuando giró la esquina saliendo de ese oscuro callejón no se le ocurrió otra cosa que no fuese:
-Hey, ¿qué tal te va, cazador de almas? ¿Te apetece una copa?

31.12.11

No era de las que asustan, si no de las que han de ser temidas.

Then I put the letter back
in the place where it was found
in the pocket of a jacket
on a train in town.

No soy de descripciones, pero por ti haría una excepción, encanto.

Atención, entra la reina del bar. Literalmente. Aunque no es muy difícil, este rincón está siempre casi vacío. Rápido, si no no la veréis. No es que no sea resultona ni llame la atención, es que, como superheroína, no quiere hacerlo.
¡Ahora! Ahí está. Sí, sí, es la bajita de la melena corta color ébano. ¿No le veis nada de especial? Esperad a que comience a acercarse, que solo está en la puerta. No sé si son sus andares o sus ojos grandes y color avellana, pero la verdad es que poco importa. No es una chica de película. No da miedo tampoco. Miradla, tan delicada que parece una muñequita. ¿Pero veis la forma en la que clava el tacón en el parqué del suelo?
Ya, sueno como un vulgar enamorado...
Nada más alejado de lo contrario, aunque he de decir también en mi defensa que tampoco soy lo que se dice un prototipo de tipo duro de novela. Pero me da igual. Ya nada importa, ¿verdad?
Volviendo a ella, un último apunte. Por si se acerca a vosotros a arrancaros el corazón.
Aunque yo no lo quiera, un día me dijo que era mía. Todavía pienso en que pasaba por su mente y en si lo dijo para ver mi mueca de estupefacción o para helarme de verdad los huesos.
Ah, y que no bebe bourbon. Ni vodka ni ginebra. Tampoco es de licores ni de ron. Ella es más de zumo de limón con azucar, así, con clase.
Por cierto, no es ni el monstruo ni la villana, ni la heroína ni la bella durmiente. Más bien es el fantasma.
¿Os atrevéis a saludarle? Deprisa, que se va por la puerta grande. No olvidéis, ella es la reina del baile.