No soy un héroe. No soy un asesino. No soy el archienemigo de nadie. No soy un villano. Pero en una ocasión me dijeron que era el némesis de las sombras.
Y la primera norma de la noche es que la primera vez que empuñas un arma lista para matar, la recuerdas siempre. Y la última vez que ves la sangre, también.
